Qué ver
Es uno de los rincones más mágicos y fotografiados de Cantabria, y cautiva a todo el que llega: un bosque de secuoyas gigantes en pleno monte de Cabezón. Los árboles, plantados hacia los años cuarenta del siglo pasado, han crecido altos y rectos, y hoy forman un pequeño bosque que no parece de aquí.
Pasear entre esos troncos enormes, con la luz cayendo en haces entre las copas, tiene algo de catedral vegetal. Es un paseo corto, llano y apto para todos, ideal con niños, y en un día de niebla o con la luz rasante de la tarde se vuelve puro cine. Está declarado Monumento Natural.
No esperes las secuoyas milenarias de California —estas son «jóvenes»—, pero el efecto es igualmente hipnótico. Combínalo con el resto de Cabezón: el Poblado Cántabro, los museos, el casco histórico. Un plan redondo de bosque y cultura al lado de la costa.
Datos prácticos
- Dónde: Cabezón de la Sal (Cantabria)
- Tipo: Naturaleza
- Web oficial: https://turismodecantabria.com/ ↗
