Qué ver
Ballota tiene guardián. Justo enfrente, clavado en el agua, se levanta el islico o Castru Ballota, un peñón cubierto de verde que preside toda la playa y le da su sello inconfundible. Es un arenal de cantos y arena dorada de grano grueso, encajado en un entorno de acantilados apenas urbanizado, en el concejo de Llanes, entre Cué y Andrín.
Para bajar hay que dejar el coche arriba y tirar por una senda con unas escaleras, nada del otro mundo pero que ya filtra a los que buscan aparcar al lado del agua. Precisamente por eso se conserva tan bien. Está en pleno tramo de la Senda Costera de Llanes, ese camino que va enlazando calas por el borde del acantilado, así que cae de perlas en una jornada de saltar de playa en playa por el oriente. A un paso, hacia el este, tienes la playa de Andrín y su mirador, con los Picos de Europa asomando tras el mar. Poca sombra y pocos servicios: ven preparado con agua y comida.
Y, como en toda esta costa, la marea manda. Con la pleamar el arenal mengua bastante y se queda en una franja estrecha entre los acantilados; con la bajamar se abre y luce. Mira la tabla antes de bajar y te ahorras el disgusto. Si te van las playas de postal con roca de por medio y sin masificar, Ballota es de las que compensan la caminata.
Datos prácticos
- Dónde: Llanes (Asturias)
- Tipo: Playas
- Web oficial: https://www.turismoasturias.es/descubre/costa/playas/playa-de-ballota ↗