Qué ver
La 'Villa Blanca de la Costa Verde', la llaman por el blanco de sus casas apiñadas alrededor del puerto. Luarca, capital del concejo de Valdés, es villa marinera de manual: una ensenada metida dentro del propio pueblo, barcos de pesca, varios puentes cosiendo las dos orillas del río y un faro en lo alto junto a la ermita de la Atalaya. Ronda los 4.700 habitantes y vive, como siempre, de la mar y del campo.
La visita más rara -y de las mejores- es su cementerio. Está encaramado sobre el mar, con vistas de vértigo, y ahí reposa Severo Ochoa, hijo de Luarca y Premio Nobel de Medicina en 1959. Sí, un camposanto en la lista de cosas que ver; ve y lo entenderás. Baja luego a la zona del muelle, donde estuvo la Mesa de Mareantes, el viejo gremio de pescadores, y sube al faro, junto al palacio del marqués de Ferrera, para la mejor vista de la ensenada. Después, a perderse por las callejuelas del casco antiguo.
Un apunte para quien le tiren los datos curiosos: aquí nació ALSA, la empresa de autobuses que hoy cruza media España; empezó en 1923 como Automóviles de Luarca. De comer, lo que toca en esta costa: pescado y marisco del Cantábrico, y de postre nada de prisa. Luarca queda a trasmano, en el occidente asturiano, y por eso mantiene un ritmo que en la costa central ya cuesta encontrar. Menudo plan para un día largo sin reloj.
Datos prácticos
- Dónde: Valdés (Asturias)
- Tipo: Pueblos con encanto
- Web oficial: https://www.turismoasturias.es/descubre/cultura/villas-y-conjuntos-historicos/luarca ↗