Qué ver
Capital de Liébana, encajada donde se juntan el Quiviesa y el Deva, a los pies de los Picos de Europa. Lo primero que sorprende es el clima: Potes tiene un microclima casi mediterráneo, más seco y templado que el resto de Cantabria, porque las montañas le cortan la humedad del mar. Por eso aquí prosperan la vid, el nogal y el chopo, y de esas viñas sale el orujo que ha dado fama a la comarca.
El casco viejo es un enredo de puentes y callejas de piedra —los barrios del Sol y La Solana— con la Torre del Infantado del siglo XIV presidiendo, hoy convertida en ayuntamiento y con salas visitables. No te pierdas la iglesia de San Vicente ni el puente de San Cayetano sobre el río, la imagen más repetida de la villa. El conjunto es histórico-artístico desde 1983.
Si puedes, cae en lunes: es día de mercado desde hace siglos, y bajan de los valles con quesucos de Liébana, legumbre y orujo. Y ve con hambre, que el cocido lebaniego —garbanzo, berza y la matanza— es cosa seria. Potes es, además, el mejor campamento base de la zona: desde aquí subes en un rato a Fuente Dé para coger el teleférico, y al monasterio de Santo Toribio, que guarda el mayor fragmento conocido de la cruz de Cristo. Se llega por la N-621, cosiendo el desfiladero de La Hermida, un viaje que ya es medio plan. Entró hace poco en los Pueblos más Bonitos de España, y con poco más de mil vecinos late mucho más de lo que dice el censo.
Datos prácticos
- Dónde: Potes (Cantabria)
- Tipo: Pueblos con encanto
- Web oficial: https://turismodecantabria.com/lugar-interes/villa-de-potes/ ↗
