Qué ver
En plena Plaza Mayor de Santillana, maciza y sin adornos, se planta la Torre del Merino. Es de las construcciones más antiguas del pueblo —medieval, de los siglos XIV-XV— y le debe el nombre al merino, el oficial que administraba justicia y rentas en nombre del rey. O sea: aquí se mandaba.
No esperes filigranas. Es una torre defensiva de piedra desnuda, con pocos huecos y aire de fortaleza, y precisamente por eso encaja tan bien con la vista medieval de Santillana. Preside la plaza junto a la Torre de Don Borja (hoy sede de la Fundación Santillana), y entre las dos forman uno de los rincones más fotografiados de la villa.
Se ve por fuera —es el gran telón de piedra de la plaza—, y merece que le des la vuelta y la mires sin agobios: no todos los pueblos conservan en pie la torre desde la que se gobernaba hace seiscientos años. Combínala con la colegiata, que la tienes a un paseo corto por las calles empedradas.
Datos prácticos
- Dónde: Santillana del Mar (Cantabria)
- Tipo: Monumentos
