Qué ver
Los bloques de hormigón del espigón del puerto de Llanes iban a ser lo de siempre: una escollera gris y funcional para parar el temporal. Agustín Ibarrola, uno de los artistas vascos más reconocidos, los convirtió en otra cosa entre 2001 y 2003. Los pintó con formas geométricas, colores planos y motivos que evocan la memoria del pueblo —el mar, los animales, las gentes de Llanes— hasta transformar la dársena en una obra de arte al aire libre que cambia según por dónde la mires y cómo dé la luz.
No es un museo con horario ni con taquilla. Está ahí, a la intemperie, gratis, en el propio espigón, con el mar rompiendo al lado y los barcos amarrados enfrente. Se pasea andando por encima, y esa mezcla de arte contemporáneo, puerto de trabajo y olas es justo lo que lo hace distinto. Los temporales del Cantábrico castigan la pintura, así que cada cierto tiempo hay que repasarla; no la verás siempre igual de reluciente, y eso forma parte del asunto.
Está en pleno casco marinero de Llanes, así que cae de camino si andas paseando la villa, el puerto y la muralla medieval. Es un plan corto, de veinte minutos, que combina de maravilla con el resto del pueblo y con las playas y los bufones de la zona. Te va a gustar o te va a chirriar —con Ibarrola no suele haber término medio—, pero foto te llevas seguro, y de las buenas.
Datos prácticos
- Dónde: Llanes (Asturias)
- Tipo: Monumentos
- Web oficial: https://www.llanes.es/es/content/disfruta-llanes-cultura/los-cubos-de-la-memoria ↗