Qué ver
No nació como iglesia y eso lo explica todo. Ramiro I la mandó levantar hacia el año 842 como aula regia en la ladera del monte Naranco, a un paso de Oviedo: un palacio de recreo con salón de audiencias arriba y estancias abajo, no un templo. Solo siglos más tarde se consagró a Santa María, y de ahí el nombre. Es el manual del prerrománico en su versión más refinada, la que los expertos llaman 'ramirense'.
Fíjate en lo que la hace única: planta rectangular y muy alargada, dos plantas, y en la superior un salón cubierto con bóveda de cañón reforzada por arcos fajones que descansan sobre columnas con fuste sogueado, como cuerdas de piedra retorcidas. En los dos extremos, sendos miradores de arcos abiertos que la aligeran y le dan ese aire de balcón sobre el valle. Los medallones tallados son de una finura que no esperas en un edificio de hace casi 1.200 años. Por algo es Patrimonio de la Humanidad desde 1985, junto a San Miguel de Lillo, que tienes a doscientos metros.
Se visita con guía y merece pagar la entrada conjunta con Lillo, que van de la mano. Nuestro consejo: súbela andando desde Oviedo si el cuerpo aguanta, que son unos tres kilómetros de cuesta suave y la vista de la ciudad desde arriba se paga sola. Y ve con margen de horario, porque la visita es por turnos: si llegas a la carrera te puedes quedar fuera. En días claros, la estampa del edificio recortado sobre el verde del Naranco es de las que se quedan.
Datos prácticos
- Dónde: Oviedo (Asturias)
- Tipo: Monumentos
- Reconocimiento: UNESCO
- Web oficial: https://www.turismoasturias.es/descubre/cultura/prerromanico/santa-maria-del-naranco ↗