Qué ver
A un paseo corto de Santa María del Naranco está su hermana, y formaban parte del mismo conjunto palatino que Ramiro I levantó en el monte hacia mediados del siglo IX. Lo que ves hoy, sin embargo, es un espejismo: apenas un tercio de la iglesia original. El resto se vino abajo hace siglos, probablemente por un corrimiento del terreno, y hubo que rehacer la cabecera con lo que quedaba en pie. Aun mutilada, es una joya.
El detalle que nadie debería perderse está en las jambas de la puerta de entrada. Ahí, tallados en piedra, hay relieves que copian escenas de un díptico consular romano: un cónsul en su tribuna presidiendo los juegos del circo, con aurigas y acróbatas. Es un guiño culto, un artista del siglo IX mirando a la Roma imperial que ya no existía. Fíjate también en las celosías de las ventanas, caladas en piedra como si fueran encaje, y en la esbeltez de las naves, mucho más altas que anchas.
La visita se hace con la misma entrada que Santa María del Naranco y con guía, así que no vengas a por una sola: las dos se ven en el mismo rato y se entienden juntas. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Un apunte práctico: al estar en alto y expuesta, comprueba horarios antes de subir, porque cierra en algunos turnos y el monte no perdona el viaje en balde. Si te interesa de verdad el prerrománico, este par de edificios es la razón por la que Asturias tiene un capítulo propio en la historia del arte.
Datos prácticos
- Dónde: Oviedo (Asturias)
- Tipo: Monumentos
- Reconocimiento: UNESCO
- Web oficial: https://www.turismoasturias.es/descubre/cultura/prerromanico/iglesia-de-san-miguel-de-lillo ↗