Qué ver
Ponga es pequeño, empinado y de los menos pisados del oriente asturiano, justo al oeste de los Picos de Europa. Su tesoro verde es el hayedo de Peloño, uno de los mayores y mejor conservados de la región, protegido como reserva natural parcial: un mar de hayas que en otoño se pone de escándalo y donde todavía anda el urogallo, ese gallo de monte que es la joya en peligro de la cordillera. Se declaró parque natural en 2003.
El otro gran reclamo es geológico y se cruza en coche: el desfiladero de Los Beyos, una garganta angostísima que el río Sella lleva milenios serrando en la caliza, tan estrecha en tramos que apenas caben la carretera y el río. La N-625 lo atraviesa camino de León y está considerada una de las gargantas fluviales más cerradas y espectaculares de Europa. Parar en los miradores del recorrido es obligatorio. Pueblos como San Juan de Beleño, la capital del concejo, o Sobrefoz mantienen la arquitectura de piedra y madera de siempre.
Aquí se viene por el bosque, el silencio y la montaña, no por los servicios: la oferta es la justa y conviene organizarse. Hay rutas señalizadas por el hayedo de Peloño y hacia collados con vistas a los Picos, exigentes algunas. El otoño es la mejor época por el color y por la berrea del venado, que se oye de fondo. Si buscas un rincón de montaña asturiana sin las multitudes de Covadonga, Ponga es una apuesta segura.
Datos prácticos
- Dónde: Ponga (Asturias)
- Tipo: Naturaleza
- Web oficial: https://www.turismoasturias.es/en/descubre/naturaleza/reservas-de-la-biosfera/parque-natural-de-ponga ↗