Qué ver
La ría de Villaviciosa es el mayor estuario de Asturias y funciona como una especie de aeropuerto para las aves. Miles de limícolas y acuáticas —zarapitos, correlimos, ánsares, garzas— hacen aquí escala en sus rutas migratorias o pasan el invierno enteras, atraídas por las marismas y los bancos de fango repletos de alimento. Por eso está declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Reserva Natural Parcial desde 1995. Es uno de los humedales más valiosos del norte de España.
El ritmo lo marca la marea, no el reloj. Con marea baja quedan al aire los limos donde las aves se dan el festín, el mejor momento para observarlas comiendo; con la alta, el agua sube y entra casi hasta rozar la villa de Villaviciosa. Hay observatorios y un sendero llano y cómodo que bordea buena parte del estuario, así que es un plan ideal para ir con prismáticos, sin prisa y sin exigencia física. En invierno es cuando se concentran más aves y más especies.
Lo mejor de todo: la desembocadura de la ría muere en la playa de Rodiles, con su pinar y su sistema dunar, uno de los grandes arenales surferos de Asturias. Así que puedes encadenar pájaros y marisma por la mañana y arena por la tarde sin moverte de sitio. Villaviciosa, corazón del universo sidrero asturiano, queda al lado para rematar con una comida como Dios manda. Naturaleza tranquila y sidra: el plan asturiano de manual.
Datos prácticos
- Dónde: Villaviciosa (Asturias)
- Tipo: Naturaleza
- Web oficial: https://naturalezadeasturias.es/espacios/accede/protegidos/reservas-naturales/RNP-ria-de-villaviciosa.html ↗