
Una cascada depende del agua que haya bajado la semana anterior, y eso cambia todo. En verano muchas de estas quedan en un hilo; después de un deshielo o de unos días de lluvia son el espectáculo por el que merece la pena conducir una hora por carretera estrecha.
Mírate la previsión y el caudal antes de ir, y calcula el acceso: buena parte están al final de una senda que se anda, no de un aparcamiento. Con calzado de monte y sin prisa salen bien casi todas. En Cantabria llevamos 13 fichados en 10 municipios, con más presencia en Vega de Liébana (2), Cabuérniga (2) y Soba (2). Para hacerse una idea de lo que hay: Cascada del Pozo del Infierno, Nacimiento del Asón (Cascada) o Cascada del arroyo Enverao salen todos de esta misma lista. 3 de ellos tienen ficha propia con texto largo; el resto va con su descripción en la tabla de abajo.



Cascadas de Retumbia
Cascada del Tobazo

Cascada de Vada
Cascada del Pozo del Infierno

Cascadas del río Viaña
Cascada del arroyo Enverao
Cascadas del río Trueba
Cascada de Cailagua
Cascada del río Híjar
Cascada del río Nansa
Datos de lugares: OpenStreetMap · Google
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