Qué ver
El arenal con solera de Santander, partido en dos —Primera y Segunda— por los jardines de Piquío, ese mirador ajardinado que se asoma al Cantábrico. Detrás, la ciudad de época: el Gran Casino, el Hotel Real y un paseo marítimo largo que separa la arena de los edificios. El nombre viene de los antiguos caladeros de sardina que se faenaban enfrente; hoy de aquello no queda más que la palabra.
Aquí prendió la moda de los baños de ola que trajo la realeza a comienzos del siglo XX, con el Palacio de la Magdalena (1912) como residencia veraniega de Alfonso XIII a un paso. Esa herencia elegante todavía se respira. No es playa de surf serio ni de cala salvaje: es urbana, cómoda, con socorristas, y a un tiro de todo. Para un baño con la ciudad a la espalda y un helado en Piquío, cumple de sobra.
Un apunte de mareas que conviene saber: la Primera y la Segunda están seguidas en la línea de costa, y cuando la marea baja del todo se unen en un solo arenal enorme; con marea alta, en cambio, la arena se estrecha bastante y en los temporales de otoño e invierno las olas llegan a saltar el muro del paseo. Así que si vas a tumbarte, mira la tabla antes. Alrededor tienes la península de la Magdalena, el faro de Cabo Mayor por el paseo del acantilado y la pequeña playa del Camello. Se llega en autobús urbano desde el centro en un momento.
Datos prácticos
- Dónde: Santander (Cantabria)
- Tipo: Playas
- Web oficial: https://turismodecantabria.com/playas/playa-del-sardinero/ ↗
