Qué ver
Casi dos kilómetros de arena abierta en Santoña —mil ochocientos metros para ser exactos, y unos ciento cincuenta de ancho—, tendidos sobre el istmo que une el macizo del Buciero con Argoños. El monte Brusco cierra un extremo y, justo a la espalda de la playa, se extienden las dunas y la marisma del Parque Natural de las Marismas de Santoña. Arena blanca y fina, y una panorámica salvaje poco habitual en una playa tan grande. El nombre, por cierto, viene del berro que crece en la marisma vecina; ya aparecía documentada como «Berrio» en el siglo XVII.
Es de los templos del surf del oriente cántabro. Al estar tan expuesta al mar abierto entra oleaje con ganas y rompe fuerte, lo que la hace mejor para quien ya se maneja que para el que se estrena. Y precisamente por eso conviene el aviso: los días de mar gruesa hay corrientes de retorno serias, así que báñate donde alcance el socorrista y no te alejes con la marea subiendo. Tiene Bandera Azul, señalización y vigilancia en temporada, y se llega bien por la CA-907 tanto desde Santoña como desde Argoños, con aparcamiento a pie de arena.
Estando en Santoña, el plan se completa solo: la conserva de anchoa es la mejor del mundo y no cuesta encontrar dónde probarla, y el monte Buciero, con sus faros y sus fortificaciones, regala unas de las mejores caminatas costeras de la región. Playa por la mañana, anchoa al mediodía y faro del Caballo por la tarde.
Datos prácticos
- Dónde: Santoña (Cantabria)
- Tipo: Playas
- Web oficial: https://turismodecantabria.com/playas/playa-de-berria/ ↗
