Qué ver
La otra cueva visitable del Monte Castillo, y la que más engancha si vienes por la geología tanto como por el arte. La descubrió en 1952 un guarda forestal, Isidoro Blanco, bastante después que su vecina El Castillo. Sus figuras están dibujadas en negro con carbón —caballos, cabras y algún oso, animal poco habitual en estos techos— y se atribuyen al Magdaleniense, ya al final del Paleolítico. Aparecen al fondo, tras un recorrido que atraviesa salas cuajadas de estalactitas, estalagmitas, antoditas y coladas que quitan el hipo; de hecho, en esta cueva el decorado mineral pesa tanto como el arte, cosa que no pasa en su vecina.
El nombre despista, porque no lo pusieron los prehistoriadores. Viene de un puñado de monedas de época de los Reyes Católicos que alguien escondió dentro y aparecieron siglos después; también salieron restos de la Edad del Bronce y del Hierro, así que la cueva se usó mucho más allá del Paleolítico. La descubrieron por casualidad, buscando otra galería, y entró en la lista de la UNESCO en 2008 con el resto de cuevas cántabras.
Se visita con guía, y tanto la reserva como el punto de partida se comparten con El Castillo, en el mismo centro de recepción de Puente Viesgo, junto al río Pas. Nuestro consejo: encadénalas, que están pegadas en la misma ladera. En una te llevas la prehistoria más antigua de Europa; en la otra, el mejor decorado mineral. Media mañana bien invertida.
Datos prácticos
- Dónde: Puente Viesgo (Cantabria)
- Tipo: Cuevas
- Reconocimiento: UNESCO
- Web oficial: https://cuevas.culturadecantabria.com/ ↗
