Qué ver
La cueva de las ciervas rojas, y una de las visitas más íntimas de Cantabria: grupos de siete personas como mucho, linterna en mano y la roca a un palmo de la cara. En la galería de la derecha hay una veintena de ciervas pintadas en rojo, más un caballo, un uro y unos cuantos signos sin descifrar. Lo llamativo es la técnica: en vez de trazo continuo, las figuras se hicieron a base de toques de pigmento con la yema del dedo o un tampón, lo que se conoce como tamponado o punteado. El resultado tiene una unidad de estilo rarísima, como si las hubiera firmado la misma mano en una sola tarde.
Tiene además un lugar en la historia de esta arqueología: la descubrieron en 1903 Hermilio Alcalde del Río y el sacerdote Lorenzo Sierra, y fue de las primeras cuevas con arte rupestre reconocidas en España después de Altamira, cuando media Europa aún dudaba de que aquello fuera prehistórico.
Se llega tras una subida a pie por la ladera del monte Pando, arrancando a unos setecientos metros de la carretera. No es dura, un cuarto de hora largo, pero ponte calzado en condiciones porque el firme resbala con lluvia; y en Ramales llueve. Reserva obligatoria y aforo minúsculo. Si tuviéramos que elegir una rupestre por atmósfera antes que por fama, sería esta.
Datos prácticos
- Dónde: Ramales de la Victoria (Cantabria)
- Tipo: Cuevas
- Reconocimiento: UNESCO
- Web oficial: https://cuevas.culturadecantabria.com/ ↗
