Qué ver
La llaman la Capilla Sixtina del arte cuaternario y no es exageración de folleto: el techo de bisontes polícromos, pintados con ocres y carbón aprovechando los bultos de la roca para dar volumen, es lo mejor que dejó el Paleolítico en Europa. El problema es que tú no lo vas a ver. La cueva original lleva cerrada al público general desde hace décadas: el dióxido de carbono y la humedad que soltaban miles de visitas al año alimentaban hongos y bacterias que se comían el pigmento. La descubrió a finales del siglo XIX Marcelino Sanz de Sautuola, guiado por su hija María, y durante años la comunidad científica lo tomó por un fraude; que unos cazadores del Paleolítico pintaran así no le cabía a nadie en la cabeza.
Hay una rendija para entrar en la de verdad, eso sí. Cada semana, mediante el sorteo «Cinco por Altamira», cinco visitantes elegidos al azar acceden unos minutos a la cueva original, con mono, calzas y mascarilla. Es un cara o cruz: sacas número el mismo día en el museo y cruzas los dedos.
Para el resto está la Neocueva, la reproducción a escala real del techo de polícromos que se visita dentro del Museo de Altamira, en Santillana del Mar. No es un truco de feria: se pintó con las mismas técnicas y pigmentos que usó la gente del Paleolítico. Fue la primera cueva rupestre declarada Patrimonio de la Humanidad, en 1985, y sigue siendo la vara con la que se mide todo lo demás. Si solo pisas un sitio de arte rupestre en tu vida, que la historia empiece aquí.
Datos prácticos
- Dónde: Santillana del Mar (Cantabria)
- Tipo: Cuevas
- Reconocimiento: UNESCO
- Web oficial: https://whc.unesco.org/es/list/310/ ↗
